Este artículo se publicó originalmente en LinkedIn.

Facebook ahora informa que hasta 87 millones de usuarios de Facebook pueden haber tenido sus datos expuestos como parte de la situación de Cambridge Analytica. El precio de las acciones de la compañía ha bajado más del 10%. Las campañas #DeleteFacebook están circulando. Sheryl Sandberg, COO propia de Facebook, reconoció que los anunciantes han reducido el gasto.

Entonces, ¿dónde deja esto a los millones de marcas que confían en Facebook para compartir su mensaje con los clientes y con el mundo? [19659003] La respuesta corta y posiblemente sorprendente: en una buena posición. El caos de las últimas semanas oculta un hecho crítico. Los eventos en Facebook han acelerado un cambio importante, uno ya en progreso, hacia la restauración de la fe y la confianza entre los usuarios de las redes sociales. Y todos nos beneficiamos.

En el lapso de una década, las redes sociales han pasado de los dormitorios al escenario global, con redes que ahora cuentan más de 3 mil millones de usuarios en todo el mundo. Los cambios culturales y tecnológicos que lo acompañan han sido profundos, por decir lo menos, y no siempre fáciles de anticipar. Las redes construidas sobre la autenticidad y la conexión humana real vieron sus esfuerzos socavados por bots maliciosos y malos actores.

Facebook ahora encabeza el cargo para restablecer exactamente ese tipo de confianza y conexión. Están restringiendo la forma en que terceros pueden acceder a datos, tomar medidas enérgicas contra operadores extranjeros, recalibrar algoritmos para mostrar contenido más significativo, aclarar la configuración de privacidad, ofrecer a los usuarios una vista panorámica de sus datos, cumplir con las reglas de Regulación General de Protección de Datos ( cada vez más, el estándar de oro global) y actualizar los términos de servicio para deletrear más claramente qué datos recopilan sus servicios.

Detrás de todo esto se reconoce que la transparencia y la confianza siempre han sido especiales para las redes sociales, su mayor virtud y la mayor vulnerabilidad El compromiso de Facebook de restaurar este sentido de confianza es serio y su visión es a largo plazo. Saben que su futuro, en términos inequívocos, depende de ello. No hay duda de que la situación de Cambridge Analytica ha desencadenado ondas de choque. Pero también se demostró que es una llamada de atención crítica.

Que no haya dudas. Los usuarios demandarán cada vez más de sus redes. Las plataformas sociales, en general, mejorarán su juego eliminando bots maliciosos, salvaguardando la privacidad y priorizando la conexión significativa sobre la ganancia a corto plazo. De hecho, podemos ver estos cambios ya en marcha en los esfuerzos de Twitter para reducir las publicaciones duplicadas y los límites de seguimiento de Instagram. A medida que se restablece la confianza, veremos cada vez más la energía infecciosa e inmediatez que atrajo a las personas a las redes sociales en primer lugar.

¿Qué significa esto para las marcas? Para ser claro, Facebook no va a ninguna parte. Es una cañería de Internet y un componente crucial de cómo vivimos nuestras vidas y hacemos negocios hoy. El presente puede estar intentando. Pero a medida que se desarrollan estos cambios necesarios, las marcas se comprometen con la transparencia y la creatividad, es decir. el camino correcto: encontrará una audiencia más receptiva y comprada que nunca en Facebook y otras plataformas. Los spammers, trolls y manipuladores, sin embargo, estarán cada vez más desafortunados.

Ya es hora.

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